
"No camines delante de mí, puede que no te siga. No camines detrás de mí, puede que no te guíe. Camina junto a mí y sé mi amigo."
(Albert Camus)
El modelo asistencialista, al menos en los discursos de la mayoría de las políticas públicas es renegado a una metodología anacrónica.
Aún así, dentro del contexto del trabajo con jóvenes; habitualmente las instituciones y organizaciones gubernamentales tienden a generar vínculos instrumentales más que significativos. Ello se explica en la intención de lograr resultados rápidos y medibles; lo que en términos político-electorales es muy eficiente, pero de bajo impacto para los objetivos originales.
De esta manera, a pesar de que está negativizado, el asistencialismo es frecuente encontrarlo en las diversas intervenciones tanto gubernamental como no-gubernamentales (fundaciones, voluntariados, etc...).
En función a eso, el Programa La Mochila, ha desarrollado siempre sus iniciativas intentando que el vínculo y el acercamiento con los jóvenes sea sólo un medio para un fin ulterior. El cual siempre debe trabajarse en función a los intereses y potencialidades de los/as jóvenes.
Un ejemplo exitoso de ello, ha sido el caminar los trayectos que se comprenden dentro de las actividades.
En el último campeonato de fútbol interbarrial organizado en conjunto con el Centro Juan Wesley, la metodología ocupada para asesorar a los equipos compuestos por niños de 7 a 12 años fue la siguiente; cada equipo tiene un delegado, el cual debe participar en reuniones de coordinación los viernes, en donde se programa la fecha para el sábado, que es el día que se juega.
Para que cada equipo llegue al gimnasio donde se juega el campeonato, se ha colocado un "tutor", que es uno de los miembros de los programas La Mochila o Juan Wesley; este tutor, debe ir al barrio del equipo e incitar que el delegado coordine con el resto de su equipo juntarse para luego partir a los partidos.
Una forma de trabajo más asistencialista, indicaría que hay que gestionar y ofertar algún tipo de transporte para los jóvenes, de esta manera incentivar la participación y disminuir las posibilidades de que se ausenten del campeonato. No obstante, en La Mochila se ha decidido que el trayecto entre barrio y gimnasio (2,5 km) se recorra a pie, caminando juntos.
La experiencia de recorrer este trayecto caminando ha sido muy positiva. La condición de simetría en la que quedan educador y jóvenes es propicia para el diálogo. Mientras se camina poco menos de una hora, la conversación fluye naturalmente. En el momento sirve como "relleno" a la caminata, pero ha implicado acercarnos a reconocer los gustos, las preferencias, los discursos y opiniones de los/as jóvenes; que es vital en el trabajo con ellos.
El tema de no ofrecerles transporte además, genera la "pureza" de que para practicar deporte o una actividad, hay que generar una motivación intrínseca, y no podríamos evaluar correctamente esa motivación si hay transporte gratuito. En algunos casos, los/as jóvenes se organizan para irse todos juntos en micro, u ocurre que alguno de los papás se ofrece para llevarlos. En esos casos, La Mochila avala que se generen las instancias de organización y coordinación para el transporte.
En definitiva, el interés de La Mochila es que cuando el equipo ejecutor ya no esté, las herramientas de organización queden instaladas. Los 2,5 km de distancia son un desafío a solucionar o a sobrellevar en conjunto, a idea entonces es desarrollar habilidades de grupo; y parchando el problema nosotros desde afuera, flaco favor hacemos.
Felicitaciones por el gran trabajo que están realizando con La Mochila, muy buen artículo también, ayuda a recordar por qué estamos en esta pega!!!
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