
Una de las técnicas más utilizadas en "Educación al aire libre" en el trabajo con jóvenes, el Rappel; que es una conocida técnica de descenso con cuerda ocupada en excursionismo.
En la ejecución del rappel, se utiliza una cuerda, un arnés, un mosquetón, y un "ocho".
Consiste en descender una quebrada o
pendiente pronunciada ayudado por la fricción que hace que la bajada sea a velocidad segura y controlado.
La cuerda es bien atada en el extremo superior (habitualmente a un árbol de raíces firmes) y luego la persona hace pasar la cuerda por el "ocho" que va a su vez, ligado al mosquetón del arnés.
En el descenso, la persona toma con su mano menos hábil, como muestra la foto, la cuerda desde arriba. La mano inferior es la que controla el descenso y nunca se le debe soltar de la cuerda. La técnica de intervenciòn de esta mano, es colocándola hacia la parte posterior y por debajo del cuerpo, a la altura del muslo. Al momento de descender, se debe alejar la mano del cuerpo, dejando deslizar la cuerda por la palma de ésta. Para frenar se dirige esta mano hacia la espalda y entonces, se aprieta la cuerda firmemente.

Pararse de espaldas en la corniza, aunque sea con cuerda rodeando la cintura, y dejarse caer unos segundos para dejar las piernas perpendiculares a la quebrada, no es fácil; por tanto, el rappel, a pesar tener una mecánica bastante simple y ser un ejercicio accesible a casi cualquier persona, es preciso que sea inducido y enseñado con tranquilidad y didáctica a quiénes se inician en el tema. Además, es un excelente ejercicio para personas no-expertas en materia de excursionismo, ya que no demanda tanta habilidad física.
La experiencia es exitosa, recomendable y replicable cuando se trabaja con jóvenes en los que se quiera incentivar el contacto con la naturaleza en una actividad que libera adrenalina, ayuda a combatir los miedos e inseguridades y potenciar la autoestima.
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